Upcycling o el reciclaje creativo.
4 agosto, 2020

Consumo responsable y cambio climático

Nuestro consumo también afecta al clima

La importancia que tiene el cambio climático como problema ambiental global es un hecho que la mayor parte de los ciudadanos ya reconoce. Y también se reconoce la necesidad de una acción urgente para mitigar sus efectos.

Pero por otro lado, y a pesar de las políticas de consumo sostenible que se están desarrollando desde la Cumbre de Río del 92, el impacto ambiental y climático que tiene el sector doméstico en Latinoamérica sigue creciendo. Esta creciente presión se explica no sólo por el crecimiento económico, sino por factores sociales y demográficos. Por citar el más relevante, la ocupación media de las viviendas está disminuyendo, lo que significa cada vez más viviendas y electrodomésticos para el mismo número de personas.

Por otra parte, aunque la eficiencia energética de los electrodomésticos cada vez es mayor, el consumo energético de las viviendas no disminuye. La razón es que ha aumentado mucho el número de electrodomésticos y aparatos que usamos habitualmente, y además su vida media es muy corta debido a los rápidos cambios de moda y tecnológicos.

Los consumidores tenemos un doble papel en la mitigación del cambio climático

Según trabajos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las políticas más efectivas para reducir el impacto ambiental del sector doméstico consisten en una combinación de medidas legales, de mercado, informativas y educativas. Y en este marco, el papel del ciudadano como consumidor es fundamental por varias razones.

En primer lugar porque, a la hora de comprar un producto o servicio, tiene en su mano la capacidad de escoger, de entre todas las alternativas, aquella opción más respetuosa con el clima. Si además tenemos en cuenta que muchos productos generan un mayor impacto durante su uso que durante la fabricación se revela que los hábitos de uso de los consumidores son también clave en la prevención del cambio climático. Pero sobre todo, los consumidores representan una palanca clave para modifi car la actuación de las empresas. Frente a medidas legislativas y a la presión de las organizaciones sociales, la demanda de los consumidores se ha mostrado como uno de los mecanismos más rápidos para hacer cambiar a las empresas y al diseño de sus productos y servicios.

Efectivamente, si el consumidor discrimina a la hora de hacer sus compras, favoreciendo a las empresas que más responsabilidad muestran hacia el cambio climático, el mercado está mandando una señal que puede tener un efecto mucho más rápido y más profundo que muchas medidas legislativas.



Consumir responsablemente, tanto desde el punto de vista global como en nuestras pautas individuales, debe poner los cimientos para que las generaciones venideras puedan disfrutar de una calidad de vida en términos de salud, bienestar y solidaridad en un marco de clima y desarrollo sostenibles.

Un 69% de personas ha modificado sus hábitos

Un reciente estudio elaborado por la empresa de investigación Ipsos, junto con el Foro Económico Mundial, revela que un 69 por ciento de personas a nivel global han modificado sus hábitos de consumo ante la amenaza que supone el cambio climático. Esta encuesta ha sido realizada a cerca de 20.000 personas de 28 países diferentes, y analiza cómo el cambio climático ha influido en el comportamiento de los consumidores. La concienciación es el primer paso para lograr un cambio, ya que es un problema que nos afecta a todos y todas.

Según el estudio, los países donde los ciudadanos y ciudadanas más han variado sus hábitos son India (88%), México (86%), Chile (86%), China (85%), Malasia (85%) y Perú (84%). En cambio, los países donde menos habitantes han modificado su comportamiento a la hora de consumir son Estados Unidos (36%), Japón (31%), Países Bajos (35%) y Rusia (35%).

Pero, ¿qué podemos hacer para cambiar nuestra forma de consumir y contribuir a mejorar el planeta? Utilizar el transporte público, ahorrar agua al ducharnos, utilizar energías renovables, reciclar, reutilizar, comprar productos locales, evitar productos plásticos o intentar consumir menos carne roja. Estos son algunos consejos que podemos adoptar a nivel individual para ser más ecológicos.


Para zorra es prioridad agrupar iniciativas lideradas por mujeres que cumplen procesos responsables, conscientes de que nuestro planeta necesita ser leído desde una perspectiva cuidadora e integral. La naturaleza exige un respiro. Inclínate por consumir productos elaborados localmente que cuidan de la vida.

Fuente:
Blog Think Big
Economía Solidaria

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